Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (9)

UNA VIDA, UN SENTIMIENTO

Miró a sus hijas recostadas en el sillón y empezó a perseguir la estela de luz sobre una de ellas según se desplazaban lentas las nubes de Cunchillos. Giró su espíritu hacia la camilla sobre la que yacía el cuerpo macilento de su esposa. El dolor se hizo mayor que la voluntad de vivir y al devolver la mirada a su hija decidió ahogar el sentimiento en un lugar de su interior que desconocía.

Juan García Maldonado

 

UN ENCUENTRO

Hacíamos el Camino de Santiago y quisimos probar una ruta alternativa. Quizás fuera el Santo o quizás la casualidad pero aparecimos en Cunchillos. No buscábamos nada, no habíamos perdido nada, pero allí descubrimos algo, tan entrañable, que nos hace volver cada año.

Ahora estoy preparando el viaje que nos hará reencontrarnos otra vez, en la primavera.

María Antonia Manzano Presa

 

UN LUGAR CON ENCANTO

Tierras aragonesas, con historia reflejada en su patrimonio histórico y hermosos parajes naturales, con nombres ilustres de las letras, el cine, la arquitectura o la música. La Virgen del Pilar es uno de sus emblemas, también en Cunchillos. Ejemplar recibimiento al extraño por parte de quienes allí habitan.

Nunca olvidaré aquellas tradicionales fiestas.

Rafael Bailón Ruiz

 

UN PASO

Solo un paso más, un esfuerzo más. No quería terminar sus días así. No recordaba lo que había pasado, solo el dolor que sintió y que le acompañaba en cada movimiento.

Falta poco, un esfuerzo más, no quería morir. A lo lejos se ven las luces de Cunchillos. No hay nadie que le ayude, solo oscuridad, también en su cabeza mientras golpea contra el suelo.

Solo un paso más.

Un paso.

Fátima Sánchez García

 

VER

Durante mi viaje a Cunchillos, el cual recuerdo con gran estima y ahora nostalgia, alguien me dijo que si usas las gafas de otra persona, puedes llegar a ver la muerte de aquella si te concentras lo suficiente.

Lo comprobé el día que me puse las gafas de mi madre, y desde entonces no puedo mirar a mi padre con los mismos ojos.

Joan Gomila Pere

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (8)

SEGUNDA CITA

Tengo la boca seca. Camino. A ratos, más deprisa, casi corriendo. Sudo y no sé si es por esta vuelta efímera del verano o por la certeza de volver a encontrarte. Debería haber comprado agua en la estación, antes de coger el Alsa a Tarazona. “A finales de septiembre son fiestas en Cunchillos, a ver si es verdad”. Aprieto de nuevo el paso. Ya sabes algo más, parece que no miento.

ARAIAN

 

TIEMPOS MODERNOS

El cambio de la vieja librería me sorprendió, no estaban las estanterías repletas.

No vi al Señor Lorenzo, que lo sabía todo sobre cualquier tema. Una muchacha sonriente, se apresuró a informarme del precio de los innumerables Ebooks expuestos.

No conseguí ver los miles de contenidos, que me aseguró encerraba cada uno de esos aparatos.

Pensé, me haré socio de la pequeña biblioteca de Cunchillos.

Jesús Clavería Clavería

 

TIERRA DE BÉCQUER

No es extraño encontrar restos óseos tras los muros y suelos de las iglesias. Por eso no sorprendió hallar en la pared del lado del Evangelio de San Miguel Arcángel una urna con el nombre de Constanza. El asombro llegó al conocer que en su interior descansaban los huesos de una corza blanca.

Raúl Garcés Redondo

 

TIERRA DE FRONTERA

El congreso nacional de recreaciones históricas celebrado en Cunchillos llenó la localidad de artesanos, clérigos y campesinos. Bajo los pendones de Castilla y Aragón los caballeros se entregaban sin reservas a duros combates. Así la frontera castellano- aragonesa se veía a diario modificada con el consiguiente desconcierto de los cunchilleros que tan pronto estaban en una como en otra comunidad.

Raúl Garcés Redondo

 

TODO EMPEZÓ EN CUNCHILLOS

La Torre de Samanes erigida, testigo del encuentro.

Yo, turista. Tú, local.

Nosotros, el azar conjugando dos verbos contrarios.

La torre construida en el siglo XIV, se mantuvo en pie para asombrarme, para atraerme, para hacerme tropezar contigo.

Antes de conocerte ya te quería a mi lado. Y aquí estamos, donde todo empezó, hace tantos siglos, hace tres años.

Gusmar Carleix Sosa Crespo

 

UNA NUEVA ERA EN CUNCHILLOS

Año 2025. Mis palabras hoy sirven de bautismo, de amaneceres azules en una tierra de granero.

Las simientes surtieron efecto y tras inútiles intentos, hoy no se habla del “brexit” inglés ni tampoco de Escocia.

Tras estados de diástole y sístole, nuestros corazones desprenden tranquilidad. Ahora sí, se habla de Cunchillos. Los deseos son alfombra o tapiz de lo que antes fueron sueños.

Rafael Bailón Ruiz

 

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

En cuanto tomamos la decisión, empaquetamos las pocas cosas que queríamos conservar y nos metimos apretados en el coche. Estábamos muy ilusionados por la vida que íbamos a empezar en Cunchillos. Habíamos alquilado una pequeña casa de dos plantas para los cuatro. Los niños iban cantando y nosotros sabíamos que sólo podía irnos mejor que en la ciudad. La vida nos brindaba otra oportunidad.

Vanesa Leiva Barrocal

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (7)

NOCHEVIEJA DEL 2202

Recibió un holograma de su colla: La citaban en Tarazona tras las campanadas. Ya no se celebraban como antaño. Cada cual contaba con su manera. Anarel acudió a la Torre de Samanes. Bien abrigada, eligió las estrellas que la guiarían en el nuevo año. Zoraida la acompañaba: Su amiga del más allá, y de otros tiempos… Un alma morisca retornada a Cunchillos, que congeniaba con su especial sensibilidad.

Un bostoniano

NOSTALGIA

Añoro aquellos años en los que las mujeres hacían cola por mí, aunque me molieran a palos para abrir un hueco en el hielo en pleno invierno. Sé que esa época de éxito pasó. Ahora me tengo que conformar con aliviar a algún turista acalorado en verano. El resto del tiempo me siento ignorado y eso que después del lifting luzco mejor que nunca, pero ya nadie se acuerda del lavadero de Cunchillos.

Lebesgue

 

OTRA HISTORIA DE ESPAÑA

Se dice que en tiempos de los romanos una ardilla podía ir desde Gibraltar a los Pirineos de rama en rama, sin pisar el suelo. Los estudios actuales niegan tal posibilidad, basándose en los datos de la flora española desde los primeros tiempos históricos. Ayer mismo divisé, desde lo alto de la Torre de Samanes, una ardilla saltando entre los árboles que un camión transportaba de Cádiz a Barcelona.

Gregorio Vega Cuesta

 

POR UNOS MINUTOS

Oyó una voz, no sabía de dónde provenía hasta que vio, a través de la ventanilla del coche, un campesino. Aún aturdida y sin saber qué pasaba, observó una señal donde ponía Cunchillos. Condujo hacia el lugar. Pronto se dio cuenta de que estaba perdida; el miedo se apoderó de ella y gritó. En ese momento se despertó frente al ordenador, le quedaban unos minutos para enviar su microrrelato.

María Isabel Nocelo Moure

 

REBELIÓN O REVUELTA

Podría haber sucedido hace tiempo, en Cunchillos o en cualquier otra ciudad; podría haberse visto por el Camino de La Herradura como peregrinación o rebelde que se disponía a tomar la Plaza de la Virgen, podría haber visto todo como si la gloria estuviera sucediendo o podría haberlo imaginado cuando se sentó sobre una roca y, mirando la luna, descubrió sus manos viejas, vacías, derrotadas.

Eduardo E. Vardé

 

REGALO DE OTOÑO

Salí de Logroño en de otoño, voy a Cunchillos a recibir una hacienda dejada en herencia por mi padre. En Arnedo vi una hermosa pastorcita, lloraba con mucha pena. El motivo era que en tres días se casaría con el dueño del rebaño, a quién odiaba. La monté en mi moto y nos fuimos. Parece que lo nuestro va en serio, pues ya tenemos dos críos de los más hermosos y nuestro amor creciendo.

Jairo Manuel Sánchez Hoyos

SAN MIGUEL Y EL DIABLO

Rezaba ante el Arcángel cubierta con pañuelo y gafas de sol para ocultar los moratones del rostro. De haber seguido acudiendo a la iglesia hubiera sabido que la talla de San Miguel había desaparecido. Pero varias costillas rotas le impidieron abandonar la cama. El mismo día en que falleció su marido, la talla regresó al altar. Nadie se percató de las gotas de sangre que asomaban de la espada.

Raúl Garcés Redondo

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (6)

LA PLUMA DEL TIEMPO

Regresé a Cunchillos. En largos años de exilio su memoria había anidado en mis sueños.

La torre de Samanes, San Miguel, el castillo, todo en su sitio, pero no era el mismo.

En mis recuerdos estaba habitado por gente que ya no está, por niños que ya no corren por sus calles, por animales recorriendo sus estrechas calles.

Me he quedado sin pueblo. Ahora no recuerdo el de mi infancia.

Luis Alberto Prieto Barbero

 

MÁGICO CUNCHILLOS

Mágico Cunchillos, evento de duendes, cuando de ti la magia aparece de añoranza se muere. Hermoso Cunchillos, cuna de encantamientos, blancas montañas, brujas y ríos, ermita en el cielo suspendida, para siempre encantados!

Garras del bosque, brujas y duendes, cantad, cantad, yo digo llorando en bosques y riberas: adiós!

Josep Manuel Segarra Bellés

 

MALDICIÓN MORISCA

No tardó en entender el señor de Cunchillos que una vez incorporadas las tierras de las familias expulsadas, no había quien las trabajara.

Raúl Garcés Redondo

  

MICROCUNCHILLOS

Los miembros del jurado no daban crédito. Y mira que las bases del concurso eran claras: El tema será libre, siempre que en el microrrelato se mencione “Cunchillos” o se realice alguna referencia clara de dicha localidad. Pero en el texto enviado, el escritor se limitaba a hablar de sí mismo. Fue al abrir la plica cuando por fin lo entendieron. El apellido del autor era Cunchillos.

Raúl Garcés Redondo

 

MICRORRELATO

Quiero escribir un microrrelato para participar en el II Concurso de Microrrelatos de Cunchillos.

La verdad es que no sé por dónde empezar, si escribir sobre sus gentes y anécdotas, o inventarme alguna historia.

Son 400 caracteres, contando espacios y signos de puntuación. No sé si podré resumir todo lo que llevo en mente. Tengo que tener cuidado, el contador ya está marcando 381 caracteres. Adiós.

Pedro Antonio Sánchez Marco

 

MI VIDA ANTERIOR

El despertador sonó a las siete de la mañana pero ya estaba despierta por lo menos un par de horas antes. No había podido conciliar bien el sueño aquella noche, una de esas en las que repasas el día y piensas para no dejar paso al sueño. Había soñado con mi pueblo, Cunchillos; Han pasado muchos años es hora de volver a por lo que había dejado allí; mi vida sencilla, sin ruidos.

Starcraft

 

MONOTONIA

Son las 12, voy al Portillo a comprar al carnicero; pienso lo rápido que pasa el tiempo.

Ha trascurrido una semana, comienzo a pensar en lo monótona que es mi vida.

Voy a cambiar, haré cosas distintas, ya no quiero tener una vida tan monótona.

Son las 12, voy al Portillo a comprar al carnicero. Ha pasado una semana, la pereza es muy grande y la monotonía muy cómoda. Tal vez sea mañana.

Pedro Antonio Sánchez Marco

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (5)

JAMÁS ESPERAS UN MOMENTO QUE NUNCA CREES QUE VA A LLEGAR….

CUNCHILLOS lo era todo para ti y no me lo puedo imaginar sin tu presencia… Visitar tu pueblo jamás será lo mismo, aunque cualquier rincón, plaza o calle traerá a mi mente gran cantidad de imágenes y recuerdos que allí compartimos.

Sus estrechas calles te vieron NACER, CRECER y DISFRUTAR de tu alegre juventud.

Solo con tu presencia y simpatía eran suficientes para brindarnos momentos únicos.

Víctor Berges Magallón

 

LA FOGATA

En una noche gélida las personas del pueblo de Cunchillos se reunieron junto a una fogata. El fuego de la hoguera bailaba con más fervor a medida que las personas a su alrededor contaban historias, reían y cantaban. Al amanecer el fuego de la hoguera se transformó en brasas. Y mientras lentamente se iba perdiendo en el olvido de las cenizas, rememoraba con felicidad haber sido parte del pueblo.

Daniel Alvaro Paz Velez

 

LA FUENTE

De la fuente de los seis caños brotaba el agua con alegría, saciabas nuestra sed, se enturbió, dejó de nacer, se fue la alegría, volvió la sed.

Poeta Cunchillos

 

LÁGRIMAS DE DESPEDIDA

Al entrar en Cunchillos, tras ser guiado por la torre de Samanes, un caminante se marcha llorando.

Un joven se despide de su gente y del pueblo que un día lo vio nacer. Maleta en mano se gira, y allí en la tierra, su corazón deja clavado.

Me dice que disfrute de su paraíso, donde la historia recorre cada rincón y los jornaleros labran sus frutos con sudor; que él por la crisis su hogar abandona.

Antonio Simón Jiménez

 

LA LIBERTAD, SI EXISTE, SERÁ TODO

En mi próxima vida seré libre.

 

Sembraré un cedro y escribiré verdades.

Con un smartphone y dos mudas de ropa visitaré ese famoso templo en Cunchillos, pero también los rincones ignorados.

Comeré dentro de un baobab y escucharé el desierto.

 

O quizá no lo haga.

 

No habrá plan, ni recursos, ni amigos, ni propósito.

Seré libre o sabré que no es posible.

Teddy Castillo

 

 

LA LUNA

Conquistó la montaña en plena noche,

dejando Cunchillos bajo sus pies,

adoptando una postura digna de tal hazaña.

Y de repente la vio, entre nubes que desaparecían,

más grande, radiante y blanca que nunca.

Una pregunta inocente surgió en su mente:

¿sería el único que la estaría mirando?

Y fue en ese preciso momento en el que

abandonó toda soberbia posible

y comenzó a sentirse muy muy pequeño.

Cristina Lázaro Gómez

 

LA MIRADA

Mendigos, gatos lustrosos. Niños tristes y en una esquina de Cunchillos, el hombre que se detiene y mira al cielo. Como hace el otro que le observa y la mujer que deja el carro de la compra y la madre, joven, admirada por sus curvas que suelta el carrrito con el bebe para mirar al cielo, al lugar que miraba el hombre que libre de la peste traicionera en su ojo continua su camino.

Francisco Bautista Gutierrez (Autor de “Amor y Vida en el Sahara”)

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (4)

EL SECRETO DE UNAS BUENAS VACACIONES

Tras 20 años de maridaje, era tiempo de reavivar nuestro amor. Ella abandonó su rictus amargo, ilusionada. Al día siguiente fui hasta la agencia de turismo.

―Siempre quisiste conocer Cunchillos, ¿verdad? ―y le alcancé el boleto―. Todo un mes recorriendo Aragón.

Miróme desconcertada: aún quedaba otro pasaje sobre la mesa.

―Ah sí: para mí elegí el Caribe. La pasaremos genial ―concluí, sonriente.

Maximiliano Sacristán

EL TABACO

Sufrió un fuerte acceso de tos, salió del tele club y encendió un cigarrillo. El humo penetró por los pulmones y se sintió aliviado, era lo único que lo calmaba.

“La causa era el tabaco” le había dicho el médico.

La tos se le pasó, pero notaba que le faltaba el aire. Sintió que se estaba muriendo, miró el paquete de tabaco y leyó: “el tabaco mata”.

“Sí, pero poco a poco” pensó él.

Pedro Antonio Sánchez Marco

 

EN CUNCHILLOS, AQUEL VERANO DE 1957.

Me están dando alcance. Agotado llego a la cima, monte Tierra-Batán. Me bajo los pantalones, les agito el trasero. Me lanzo al vacío. Floto, no hay gravedad.

Los veo diminutos, ya no oigo sus gritos de guerra.

Abro brazos y piernas, me quedo inmóvil como el gavilán. Soy libre.

Planeo a ras de suelo. Soy golondrina.

Los gorriones me despiertan, abro un ojo, un rayo de luz entra en mi alcoba.

José Luis Gómez Ledesma

 

“FLASH”

Trazo manejado con destreza por un diestro pintor, besos furtivos. En Cunchillos, miradas cómplices dan paso a una noche mágica propia de un cuento de hadas, con la Torre de Samanes de fondo.

Rafael Bailón Ruiz

 

FUGACIDAD

De entre cien fuiste tú. Viniste a mí; fui yo. Allí en lo alto, nuestro Ombo. Un segundo, todo terminó.

Raquel Zamora Saenz

 

HERENCIA

Me marcho con solo esta maleta, dijo el joven. El abuelo contestó – Te llevas la historia de Cunchillos; tierra fértil por la que pelearon romanos, los de Navarra y Aragón, cristianos y musulmanes y las huestes napoleónicas. Cargas el coraje de un pueblo y la lucha de tus padres en dar todo por ti. El joven lo supo. Su viaje sería corto. El mundo era chico comparándolo a su terruño.

Guillermo Horacio Pegoraro

 

HUYENDO DE NUESTROS FANTASMAS

– ¡No dejes de mirar atrás! Grito mientras conduzco.

El motor del coche ruge cuando piso el acelerador. Estoy tan aterrado que ni siquiera pienso en límites de velocidad. Ella, sentada a mi lado, pálida, no para de girarse para buscar algún rastro de nuestros perseguidores en la carretera. De pronto veo la señal de entrada a Cunchillos. Allí nos esconderemos de los fantasmas que nos persiguen.

Vanesa Leiva Barrocal

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (3)

EL FORASTERO

Cae el sol, y un forastero de rasgos oscuros camina por las calles de Cunchillos. Dos vecinas lo miraban con recelo.

-¿Qué se le habrá perdido por aquí?

-¿Será un ladrón?, este igual viene a pedir.

-A saber, una ya no se puede fiar de nadie.

-Buenas tardes cunchilleras, estoy buscando la iglesia, tengo que dar la misa de la tarde y se me echa el tiempo encima. Por cierto soy Pedro el nuevo párroco.

Solano

 

EL GNOMO

Gané la competencia porque logré sonar el cascabel de mi gorro en la torre mayor del castillo de Cunchillos. Desde luego, tuve que compartir mi premio con el gigante.

Roberto Omar Román

 

EL MIGRANTE

A menudo deseaba ir a ninguna parte. Tomaba un autobús, andaba un camino, subía por una escalera con tal propósito. Y siempre sufría la decepción de estar en algún lugar.

Una noche atravesó un espejo y creyó lograr su afán.

El fulgor de una estrella en Cunchillos lo desengañó.

Roberto Omar Román

 

“EL MIÑÓN”

Había tardado 52 años en descubrirlo, por ello buscó su significado en la RAE: “Soldado de tropa ligera que estaba destinado a la persecución de ladrones y contrabandistas, o a la custodia de los bosques reales”.

Su familia nunca le había nombrado así y él seguía ignorando por qué en Cunchillos, su tierra, llamaban a su abuelo “el Miñón”. Otro silencioso secreto que el tiempo guarda cuidadosamente.

Mª Carmen García Magallón

 

EL NUEVO DE LA BANDA

-¿Unas migas ahora o qué? -Proponía Sota.

-En Cunchillos debe haber algo mejor que unas migas. –respondía el nuevo.

-Pues me dices tú que comemos. Del Cipotegato no me alimento…

-No le hagáis caso al Sota, hoy está de mal humor.

-¿Sota?-preguntaba el nuevo-. ¿Qué clase de nombre es ese? ¿Pasota? ¿O acaso eres la putita de oros?

Sota se deshizo de aquel inútil de un tomatazo.

-¿Unas migas ahora o qué?

Arturo Llamas Piñas

 

EL OLMO

Acudo muy temprano a trotar sobre la colina, y allí la veo, observando la localidad hasta el alba, sentada en la banca, bajo el olmo que plantó cuando niña, hay nostalgia en su mirada, pero me sonríe antes de partir al mausoleo, volveré a verla el día siguiente, y seguirá contemplando su querido terruño, Cunchillos. Los recuerdos me inundan, pues ella nunca dejó de sonreírle a su nieto.

Ricardo Rivera García

 

EL PODER EVOCADOR DE LAS PALABRAS

La anciana Miss Spoon por fin había cumplido de sueño de recorrer España antes de morir. Recostada en su calesa, se dejaba mecer por ese paisaje que se deslizaba ante sus ojos con una rapidez casi despiadada. De repente leyó un cartel que rezaba “Cunchillos”. Y, sin saber por qué, su corazón, como por arte de magia, volvió a abrazar a sus inseparables Miss Fork y Mr. Knife. Cerró los ojos y lloró.

Piero Lisi

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (2)

COINCIDENCIAS

¡Que coincidencia!, le digo al camarero, mi padre se apellidaba igual que este pueblo…

– De coincidencia nada, el señor Cunchillos, es hijo predilecto del pueblo, si hubiésemos sabido que iban a venir, habría salido una comitiva a recibirles, lo siento, de verdad.

Así boquiabiertos, nos quedamos, creyéndonos realmente, el bulo que el gracioso del camarero del pueblo nos acababa de meter.

Cristina Jiménez Urriza

 

COMO EN CUNCHILLOS

Al reencontrarla allende el Atlántico, y después de algunos lustros de no anhelar volver a verla –como Ulises a Penélope…–, su corazón reverdeció. Claro, como otrora, ella seguía conservando su seductora sonrisa y su guapa imagen… Él, sintió que su corriente sanguínea comenzaba a circular con desusada celeridad… y se sonrojó. Sí, como cuando la conoció allá en Cunchillos…

Juan José Retamar

CURIOSIDAD

– ¿Cuchillos?

– No. Cun-chillos.

– ¿Chunchillos?

– No. Cun-chi-llos.

– ¿Criarán cochinillos en Cunchillos?

– Supongo…

– ¿Harán chanchullillos en Cunchillos?

– Pues…

– ‘Cuchillos de Cunchillos’ sería guay.

– Anda, Pablito, hijo, estate calladito y sigue mirando el paisaje por la ventanilla.

– Papi… ¿Habrá malotes en Malón?

– (suspiro)

Lebesgue

 

DESCENSO

No tenía escapatoria, iría a la cárcel. Se calzó su ropa rústica y partió hacia el despoblado de Samanes. A lo lejos, divisó la torre.

Empujó la puerta e ingresó. Enfiló hacia la escalera. Al pisar el último peldaño, vio la fosa, preparada para recibirlo.

Mientras tanto, el verdugo, sentado en un banco de piedra, esperaba el momento para darle el empujón final.

Clara Gonorowsky

 

DESPISTE

Un hoyo en el piso tan grande como una galleta que podría engullirse de un mordisco, apareció en la plaza de Cunchillos. Nadie notó el agujero, las personas pisaban el boquete. Una niña jugaba con la pelota y cayó por el orificio, lloró reclamando la bola, nadie le hizo caso, si la hubieran atendido tal vez habrían tenido tiempo de escapar del agujero-boca que se tragó a Cunchillos de un bocado.

Sergio F. S. Sixtos

 

EL AVISO

Evocó sus vacaciones en la tranquilidad de Cunchillos, donde cada noche la hacía día y cambió totalmente su ánimo. Definitivamente lo de la enfermedad había sido un amargo capítulo en su vida y el informe de su examen correspondía a un lamentable error del laboratorio. Entonces fue que se decidió a publicar el aviso:

Vendo nicho sin uso, lo tituló y luego lo fue describiendo.

Armando Aravena Arellano

 

EL BESO

Junto a la iglesia de San Miguel Arcángel de Cunchillos el aire permanecía algo helado esa mañana. Aquel joven miraba hacia el cielo. Quería imaginar que estaba en una isla. Quería olvidarse de todo y estar solo, cuando de repente, un rabioso aroma de seducción llegó hasta él. Se trataba de una chica de mirada calurosa y cuyo beso infinito difuminó en el acto los bordes de su isla imaginaria.

Miguel Ángel Guerrero Ramos

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” II (1)

…3, 2, 1… ¡VERANO!

¿Hay mejor manera de despertarse?

Es lo que pensaba cada mañana de verano en su trocito de Samanes.

A un lado el imponente Moncayo vigilando desde el horizonte. A otro, el pequeño Cunchillos encumbrado por su cementerio.

Sensación de bienestar que terminaba cada 26 de agosto cuando llegaba la hora de partir a la ciudad engalanada en honor a San Atilano. Era entonces cuando comenzaba la cuenta atrás.

Beatriz Villabona Notivoli

“ÁGUEDA”

No volvía a Cunchillos desde que me enamoré de Águeda. El tiempo nos separó y quise buscarla. Fui a su casa, no estaba. En la Asociación de Vecinos pregunté, me dieron la dirección de su hermana. Me recibió triste. Águeda se suicidó en la Torre de Samanes cansada de la mala vida que le dio su marido. Quedé destrozado, me dijo que nunca me olvidó. Fui a la Torre a llorarla… yo tampoco la olvidé.

 Francisco Juan Barata Bausach

AGUSTINA DE ARAGÓN

Tenía que quitar la puerta que tapaba la luz de mis dulces sueños. No me lo pensé. Cogí un destornillador. Mi madre, avisada por mi hermano, me veía escalar el último escalón de la escalera. Era una cuestión de honor. Destornillador en ristre, lo enarbolé como un botafuego sobre la ranura del tornillo. ¡Hembra bravía!, me gritó. Me sentí Agustina de Aragón liberando Cunchillos de los franceses.

 María Aurelia Aliaga y Montilla

ALBERTO

El niño Alberto lo confunden mucho donde vive con Roberto. Es tanto el fastidio que tiene, que empieza a buscar otro lugar donde pueda vivir tranquilo y que respeten su nombre como es. Hasta que encuentra una ciudad llamada Cunchillos; entonces decide mudarse a Cunchillos donde la gente respeta mucho el nombre de las personas entonces a Alberto le gusta mucho Cunchillos que se queda a vivir ahí.

 Daniel Tadeo Sierra Luna

AL FIN TE ENCONTRÉ

Y entonces te encontré. Dudaban de mí porque quería viajar, disfrutar de la vida. Buscaba un lugar donde ser yo misma, sin mascaras, sin modas, sin maquillaje tras el que ocultarme. Quería un lugar tranquilo, con encanto, donde ser yo misma no fuera un delito. Y allí descubrí el amor. Un amor salvaje, sin leyes, sin normas, sin dudas, sin límites… Un amor platónico, Cunchillos.

Rocío González Jiménez

CICLO VITAL

Le extrañó encontrarlo despierto pues acostumbraba a echar una cabezada en el sofá después de comer. Supuso que se debía a los nervios por el viaje; reencontrarse después de tantos años con aquel paisaje dominado por el Moncayo. Es la hora, padre – le indicó mientras bajaba el volumen del televisor. En la pantalla un salmón adulto remontaba las aguas del río para regresar al lugar donde nació.

Raúl Garcés Redondo

CINE DE VERANO

Ahora los llaman jóvenes preadolescentes, pero en aquella época éramos solamente unos niños que nos queríamos divertir en el cine. Así que casi al final de nuestras vacaciones en Cunchillos, quedamos a la hora de la siesta, el plan era, primero, dar un paseo por el campo, después esperaríamos comiendo chucherías a que abrieran las puertas del cine. Luego pensaríamos en la bronca.

Pablo Ramos Jiménez

Microrrelatos Ganadores “microCunchillos” II

PRIMER PREMIO II Certamen de Microrrelatos “microCunchillos”:

PENÉLOPE

Partiría de nuevo de Cunchillos en cuanto tuviera el vehículo reparado. Así pasaba los días colocando tornillos, tuercas y bujías. Las mismas que ella retiraba discretamente cada noche.

Raúl Garcés Redondo (Blog ¿Tiene un Minuto?)

 

SEGUNDO PREMIO II Certamen de Microrrelatos “microCunchillos”:

DE PROFUNDIS

Arrastré mis pies por las callejas de Cunchillos: tan sólo uno entre los más de doscientos moriscos expulsados de sus hogares. Un grito me asfixiaba desde dentro. Boqueé, famélico de aire como un pez fuera del agua. El grito fue a estrellarse contra mi garganta, cerrada a carne y sangre. Atenacé aquel grito y logré sepultarlo en lo profundo. Él hará lo mismo conmigo, y será más temprano que tarde.

Luis Antonio Beauxis Cónsul

 

TERCER PREMIO II Certamen de Microrrelatos “microCunchillos”:

MORISCOS

Cuando Teo picó el techo se le vino encima un mundo de tierra y un cofre. Cegados los ojos y abierta la cabeza, aquellas lágrimas y dolor le trajeron viejas imágenes de otras lágrimas y otros duelos, de lugares como Samanes, sabor de polvo y camino, olor de mar y galera. Luego vio que el cofre guardaba un manuscrito de letras aljamiadas. Con emoción nueva, lo puso en su lugar y a nadie dijo nada.

Ignacio Fajardo Portera (Blog Coderas)