Cunchillos vuelve a la Revista Municipal

La Revista Municipal de Tarazona, en su número 363 de Abril de 2016, ha incluido una noticia sobre el I Concurso de Microrrelatos “microCunchillos” y otra sobre la celebración de la Semana Cultural.

Revista Municipal II

Revista Municipal SJ16

Os dejamos el enlace: Revista Municipal de Abril de 2016.

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Obra no participante en “microCunchillos” (III)

“UN DESPERTAR DÍAS ANTES DEL ÉXODO RURAL”

8 horas, 59 minutos y 57… 58… 59 segundos… Ya eran las 9 de la mañana del viernes 3 de Julio del año 1936, apenas unos catorce días antes del éxodo rural, día normal en Cunchillos como cualquiera de los ya vividos. Algunos se despiertan segundos antes de la alarma con el reloj incorporado en su sistema de funcionamiento neuronal en medio de sus sentidos, otros necesitan de la frenética alarma comunitaria que interrumpía de manera tajante los sueños de los cunchilleros, si es que aún pueden soñar.

Inmediatamente al primer acto, con los ojos abiertos los cunchilleros se levantan sin flojera ni tiempo para especular sobre un nuevo día, las luces artificiales se encienden con total normalidad, sin colores que sorprendan ni oscuridad que abrume, tan solo formas monótonas, sin opción de cambio. Equidad e igualdad, porque en cada movimiento hay un plan establecido, los sentimientos son atributos de sus pasados dejándolos al olvido, no hay influencia de algún ente externo, no hay dios misericordioso ni dios castigador, solo Dios, control total jerarquizado sin inconvenientes, no hay que buscar un propósito, tan solo hacer el asignado y no hay objeción alguna ante tal designio. Cunchillos es uno solo bajo ideologías impuestas, con un solo lenguaje natal, vasto solo hasta donde sea necesario.

Ahora, el propósito común es mantener tal sistema en el que no puede haber algo más que el rastro de la subordinación, olvido, como si jamás hubiese existido una provincia más allá del aspecto desolado en el que se encontraba la misma, olvidada. En Cunchillos los relieves abundantes de tonalidad gris son agraciados para el sistema impuesto, planeado por los más avaros y bárbaros políticos que se encuentra en otro nivel social ante todos y apartados de los habitantes comunes para evitar la interacción. Deciden no ser partícipes de su propia invención, nadie los entendió pero no es necesario indagar alrededor de sus últimos argumentos, al fin y al cabo, nadie puede detener la guerra civil que comenzaría pronto, ni el político más inhumano, ni el cunchillero más común.

David Stevens

Obras no participantes en “microCunchillos” (II)

EL ANTOJO

No podría pasar otra noche en vela
A medianoche Perico corría como loco por las calles de Cunchillos en su bicicleta.
– Un tarro grande de piñas al jugo – pidió en el único negocio abierto a esa hora en las cercanías del municipio, para instalarlo junto a cuatro panes al interior de su bolsa de género.
– Dame tu dinero – le dijo un tunante que salió de entre los árboles cogiendo el manubrio de la bicicleta, intimidando a Perico con la hoja de su cortaplumas.
– ¡Desgraciado, déjame pasar o te pego un bolsazo! – respondió.
– ¿Con esa bolsa con pan?, ¡Ja, no me hagas reír!
Perico apretó la bolsa y se la estrechó contra la cabeza. Corrió entonces hasta su casa, donde su mujer lo aguardaba. Con seis meses de embarazo, se había antojado que debía comer piñas al jugo.

BIEN MANDADO

RECUERDOS DE INFANCIA

El lunes de Pascua en Tarazona se celebraba Santa Rosa y los niños y niñas íbamos a merendar a la ermita de Santa Rosa situada en” la plana del Rosel” encima del barrio de Cunchillos. Era típico comer tortilla metida en unas tortas de pan llamadas “molletas” y para postre una naranja. Ir a Santa Rosa era una aventura ya que cruzábamos toda la ciudad. Como íbamos en grupos de chicos y chicas, el camino se convertía en un constante juego y llenábamos de gritos y risas las calles como si fuéramos una bandada de gorriones.

Así fui a Cunchillos la primera vez: Después de merendar quisieron mis amigas que fuéramos a beber agua de una fuente que hay a la entrada con varios caños, al lado del lavadero. Nunca estaba tan lejos de casa sin mis padres y eso me producía una misteriosa alegría. Tenía diez años y a la vuelta ya venían ellos a buscarme muy preocupados. Mi abuela me había dejado ir sin que lo supieran.

Se enfadaron cuando les conté que había estado en Cunchillos pero para mí fue una gran experiencia.

TISA POE

Obra no participante en “microCunchillos” (I)

UNA DESAPARICIÓN EN CUNCHILLOS

Esta noche estaba siendo la peor de mi vida, había desaparecido mi amiga María, y nadie sabía dónde estaba; ya habían pasado varias horas y no había ninguna pista. La guardia civil de Cunchillos habían interrogado a su círculo más cercano pero no encontraban ni una sola pista, lo que hizo sospechar que podía haber sido una desaparición voluntaria. Estaba segura de que no fue así, lo presentía o mejor dicho lo sabía; ya que confiaba en ella y me habría contado algo. Al despedirme de la madre de María me fui a mi casa. Por el camino me puse a pensar en los momentos que estuve junto a mi amiga y…recordé que me dijo que recibiera una llamada de Lolo. Lolo era un chico poco afable, introvertido y con pocos lazos afectivos; nunca me inspiró confianza y hasta me daba un poco de miedo. Decidí acercarme a su casa, para preguntarle por María . Como no sabía exactamente su dirección, entré en la única cafetería del barrio y le pregunté al camarero. Me informó cual era su dirección, pero puntualizó que no sabía si estaría en casa ya que por la tarde estuvo en el bar con una chica rubia y muy guapa. Pensé de inmediato que podría ser María pero … y si no lo era, ¿tenía tanta confianza en mí que podría llamar a la policía y contarles mis sospechas? ¿Y si no tenía nada que ver con la desaparición de María? ¿Y si …Entre pregunta y pregunta fui caminando hacia la casa de Lolo. Al llegar llamé a la puerta. Llamé y llamé pero nadie me contestó, así que sin pensarlo dos veces, rodeé la casa y miré por todas la ventanas. En la ventana que daba al jardín vi una luz encendida. Me acerqué y oí voces. Ahora sí que opté por llamar a la guardia civil de Cunchillos,.

Los siguientes minutos se me hicieron eternos. Cuando llegaron, como nadie les abría la puerta, entraron por la fuerza. Al rato salieron con María y Lolo. Se acercó el capitán y me dio las gracias por la ayuda, pero que no era lo que parecía, ya que María no estaba secuestrada sino que los dos habían quedado encerrado en una habitación oscura al ir revelar unas fotos para regalármelas por mi cumpleaños.

NOMO

Otras obras presentadas a “microCunchillos”

Ya están publicados en el blog todos los trabajos presentados a este I Concurso de Microrrelatos “microCunchillos”. Algunos están firmados bajo pseudónimo y otros con su nombre real, respetando las preferencias de cada concursante.

Sin embargo, como ya les comentamos, había algunas obras que se habían presentado pero que, lamentablemente, no cumplían las bases. Nos hemos puesto en contacto con los autores de las 4 obras que sí nombraban Cunchillos pero que superaban los 400 caracteres y nos han dado permiso para publicarlas. Así que durante la próxima semana publicaremos estos trabajos.

Os avanzo que durante la Semana Cultural del barrio, que comienza mañana, estarán expuestos en la biblioteca todos los microrrelatos de este primer “microCunchillos”, y que el domingo, después de la comida popular, será la entrega de premios.

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (VI)

SOLTERO EMPEDERNIDO

Solía contarme mi abuelo que comenzó a festejar con mi abuela el día de Santa Rosa cuando todo Cunchillos se dirige en romería a la ermita. Lo mismo que mi padre. Solo había que olvidar la merienda para que la moza en cuestión compartiera su tortilla de chorizo. Cada año me propongo continuar la tradición pero me vence el miedo y termino acompañándome de un buen bocadillo con pan de mollete.

Calamardo 

  

TIEMPO

Lucho por quererte de verdad, todos los días. Lo juro. Sé que te amaré. Sé que lo haré.

O al menos, eso me dicen ellos que haga.

Dicen que todo lo curas, sin embargo, oxidaste las tuberías, te llevaste a mis amigos de

Cunchillos, y detuviste mi reloj de cuco.

Si eres invisible, a veces me pregunto… ¿Qué hago entonces?

Iván Hernández Aguado

 

UNA TARDE DE IMPACIENCIA

Me levanto, me siento. Leo, pasa un coche, otro… es la tercera vez que miro el reloj. Estoy nerviosa. Me voy al frigo, vuelvo, me vuelvo a ir, otra vez miro el reloj. Siento que el tiempo no pasa en Cunchillos. Me dan escalofríos; pienso en sus caricias, en sus besos, en sus risas.

Por fin ahí…

                            mis nietos.

Rosa Mª Villabona Resano

 

UNA TARDE EN LA FUENTE VIEJA

Recuerdo con cariño las tardes de verano en Cunchillos. Íbamos las amigas a la fuente vieja a jugar. Nos metíamos en el antiguo lavadero, ya en desuso, a coger “cabezudos” con nuestras sandalias de plástico. Como estaba resbaladizo, el resbalón, chapuzón y la risa estaban asegurados. Cogíamos la merienda y nuestro vaso de plástico para beber agua de la fuente, que estaba fresca.

(¡Qué tiempos!)

María Luisa Aznar Coscolín

 

UN DÍA DE VERANO EN CUNCHILLOS

Cunchillos, 14 de julio. 9 de la mañana. Salí a esperar a mi padre que llegara del monte con el carro. Teníamos que extender la palva para que se calentara con el sol de mediodía. Tras comer salimos a trillar. Se formó una gran tormenta, parecía el fin del mundo. Lo que más recuerdo, la rica merienda que había sacado mi madre de tomate, escabeche, huevo… Todo se quedó en el cesto, ¡que hambre!

Ismael Llorente Serrate

 

UN NENÚFAR EN PRIMAVERA

María se despedía de Juan antes de partir a pastar con sus ovejas. Ella entre canticos lavaba cuando empezó la tormenta. Al levantarse un rayó cayó frente a sus ojos. ¡Es Juan! Gritaban.

El pañuelo blanco que sostenía en sus manos cayó al agua. Aquel pañuelo se convirtió en un precioso Nenúfar al ver bajar a Juan sano. Cada primavera se puede contemplar en el lavadero de Cunchillos.

Raquel Bonilla Santander (Blog de Raquel Bonilla Santander)

 

VEJEZ

Como cada día ella sale de su casa, juega, baila, ríe, disfruta… Y ahora, en lo alto del Ombo, el frío cierzo acaricia el arrugado rostro de Soledad, que con añoranza recuerda su juventud por las calles de Cunchillos. Y con lágrimas en los ojos no puede dejar de pensar, que sólo son recuerdos, recuerdos, y nada más.

Harlem

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (V)

MEMORIA

Se escucha, a lo lejos, el jaleo de la gente de Cunchillos, ¿qué pasará? Intento recordar en mi memoria los días de júbilo y alegría de mi infancia y mi niñez, pero siguen borrosos, aquél golpe dejó mis recuerdos perdidos.

Fátima Sánchez García

 

 

Me enamoré de él

y él

no es una sola mujer,

ni un solo hombre.

Me enamoré

de su belleza,

de sus formas,

de sus brazos;

esos brazos

en los que acoge a otros.

Me enamoré de sus entrañas,

duras como cemento.

y frías como metal.

Me enamoré

de sus historias,

que ni en 500 años

se podrían contar.

Y quizá sepa de quién hablo.

Y a quién pertenezco.

Porque al fin y al cabo,

yo soy de él,

y por eso lo amo.

MI BARRIO, CUNCHILLOS

Alejandro Puche Aranda (Blog de Alejandro Puche Aranda)

 

NO ES LO QUE PARECE

No se asunte, señora. Aunque bien sé que es mucho pedirle teniendo en cuenta que me he colado en su casa, llevo puesta una máscara, porto una vara y chorreo un liquidillo rojo. Pero, créame, soy el Cipotegato (el nombre tampoco ayuda) y me he tenido que refugiar aquí, en el barrio de Cunchillos, porque este año en las fiestas a los turiasonenses se les ha ido un poco la mano con los tomatazos.

Montecano

 

NUESTRA VIDA

A pesar de partir de distintos puntos y coger caminos diferentes, acabábamos sentados en el mismo vagón. El tiempo nos separó, pero el destino sigue empeñado. Puede que tú seas el norte y yo el sur, o que ambos hayamos perdido el norte. No sé que nos deparará el futuro, pero estoy segura de que siempre te quedará Cunchillos…

Rocío González Jiménez

PREMONICIÓN

Siempre el mismo sueño: desde los 490 metros de la Torre de Samanes se deja caer y raudo sobrevuela las nubes. Preocupado fue al psicólogo, quien le diría que los sueños son revelaciones de imágenes. Casi convencido regresó a su hogar y al dormirse vio sus alas más anchas y las nubes más próximas.

Con el arribo de la mañana, trémulo vio que su magnífico canto había despertado a toda la vecindad.

Mónica Ramos Pérez

 

REVIVIR

Cunchillos 1919.

Pandemia de gripe.

Despertó entre cuerpos cubiertos por sábanas blancas. Se levantó y mientras la luna llena iluminaba su camino y hacia resplandecer las cándidas lápidas, abrió la pesada puerta de hierro y gritó agónicamente:

– María.

– María.

– María…

Iba llegando ya a su casa. María, su mujer, cayó fulminada cubriendo el suelo de un oscuro velo de sangre.

Irus Curmix

 

“SEPTIEMBRE”

Quizás no fuera el lugar más bonito del mundo, pero aquella última tarde de verano, en el tronco del viejo olmo que había junto a la fuente, escribieron sus nombres.

Llegaba septiembre poniendo fin a las tardes de juegos, las risas, las noches infinitas. Ella volvía a la ciudad. Él se quedaba allí, en Cunchillos, soñando una vez más con el próximo verano, con la duda de saber si Ella regresaría.

Septiembre929

 

SIN CULPA

Aprovechar la oscura noche de Cunchillos. Candados cerrados y cadenas terminadas. Tick tack, un reloj cronometrado. Estoy cerca. Miro hacia la casa y la veo, contenta, al igual que la muerte al llevarse a alguien. Le hago un favor a esa frívola figura negra y, tal vez, más adelante me lo cobre. Mis pies caminan sigilosos, van hacia la casa, ya saben qué hacer. Ya sé que hacer.

Camila Beltrame

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (IV)

HABÍAN PASADO 47 AÑOS

Estaba absorto en mis pensamientos cuando Cunchillos apareció frente a mí. Pero giré a la izquierda inconscientemente y no pude más que mirar de reojo los frondosos plataneros que aparecían en los recuerdos de mi infancia. ¿Lo seguirán llamando “El Portillo” las nuevas generaciones? No me importaba. Fingiendo concentrarme en la carretera me di cuenta de que prefería preservar intactas mis memorias.

Fargo

 

“HAIKU” CUNCHILLERO

El sol lo peina,

y a pies del Moncayo

Cunchillos brilla.

Alejandro Puche Aranda (Blog de Alejandro Puche Aranda)

 

LA NOCHE

La noche era fría en Cunchillos. Fue derecho a su casa, buscó las llaves y no las encontró, tocó el timbre y no encontró respuesta.

Comenzó a sentir angustia, a preocuparse. Sentía frío. Llamó en las casas vecinas y no obtuvo respuesta, todo parecía estar sin vida. Tuvo miedo.

Le resultaba extraño, no comprendía lo que estaba sucediendo y entonces… sonó el despertador.

Pedro Antonio Sánchez Marco

 

LA POSADA DE CUNCHILLOS

Pocos eran los que recorrían este tramo del Camino así que el peregrino no pasó desapercibido. Vestía un roído hábito y unas desgastadas sandalias. Portaba llagas en manos y pies. Pero lo más llamativo fue la cantidad de animales que le seguían fielmente. Aquel desconocido parecía ser el mismo San Francisco de Asís. El ventero ya veía el negocio. Durante unos días el menú incluiría caza menor.

Calamardo

 

LA RONDA JOTERA

Aquella noche iba a ser reveladora para mí. Se celebraba la I ronda jotera en Cunchillos. Pensaba asistir.

El ambiente era festivo, cercano, afable. Allí estaban. Cunchilleros y joteros, en total armonía y convivencia.

Al escuchar aquellas estrofas, se despertaron en mí, emociones adormecidas y sentí la proverbial hospitalidad de Cunchillos, el barrio para mí desconocido hasta aquella noche.

 Roberto Laborda Grima

 

LA SOPA

Hace mucho tiempo en la localidad de Cunchillos, existió una mujer llamada Juliana. Un día su novio le abandonó y ella se puso a hacer sopa.

Susana Feijóo Esteban

 

¿LA VERDAD?

– ¡Ama a tu pueblo y triunfarás! – comenta Jesús y… el alcalde de Cunchillos lo crucifica por ingenuo.

Hebert Poll Gutiérrez

 

LO MÁS BONITO DE LA VIDA

Deseaba tanto viajar que, finalmente, decidió emprender su camino. Lo que ella no sabía cuando llegó a Cunchillos era que rincones como ese escondían lo más bonito de la vida. Y fue entonces cuando se quedó sin palabras, había encontrado lo que tanto tiempo llevaba buscando: la felicidad.

Dalia

Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (III)

EL DÍA DE SAN MIGUEL

Antes del alba del 29 de septiembre los cunchilleros se asoman a sus ventanas para observar los primeros rayos del sol reflejados en la espada de su patrono san Miguel Arcángel. Éste les sonríe y sale al mundo a pisotear demonios. Luego de ver su estela azul alejarse prenden las hornillas, alimentan a sus animales y salen a cultivar sus huertos: se saben protegidos y parte de un universo perfecto.

Joaquín Pereira

 

EL PASTOR DE CUNCHILLOS

El pastor de Cunchillos daba rienda suelta al rebaño. Las cabras y ovejas corrían sueltas, como locas, buscando su cobertizo. Pasaban veloces por las calles, los chavales jugábamos a cogerlas cerrándoles el paso. Siempre se libraban dando un gran salto.

José Luis Gómez Ledesma

 

EL PUEBLO

Un pequeño pueblo cualquiera, cualquier día de otoño.

A lo lejos el ruido de un tractor, algún perro ladrando, gatos por los tejados.

Los “abuelicos” al sol.

Los del barrio alto al abrigo de la tapia del cementerio, los del portillo en el banco, al abrigo del cierzo.

Al frente Moncayo.

Mismo sol, mismo paisaje, mismas historias que recordar.

Pongamos que hablo de Cunchillos.

Mª Pilar Torres Gil

 

EL ÚLTIMO SEÑOR DE CUNCHILLOS

Año 1471

Juan, señor del Castillo de Cunchillos, enfrente Elena, hija de Pedro Samanes. Él, lo tiene todo pero le falta ELLA.

Se despiden. Él pone en sus manos un anillo con zafiros rojos y azules.

El carruaje que la lleva, vuelca violentamente y un hilo de sangre tiñe las gemas. Se hacen añicos los sueños… la vida…

La tragedia invade la Torre de Samanes.

¿Qué oscuro halo ocultan sus paredes?

Stop

EL VERDUGO

El pueblo se encontraba exaltado, jubiloso, casi en éxtasis. El motivo de aquel estado de  ánimo era la ejecución del gobernante local, ladrón y corrupto como su predecesor

El verdugo, él sí, incorrupto en su trabajo, quemaba las yemas de sus dedos con un  hierro al rojo vivo, haciéndole chillar como la rata que era.

Solo restaba la estocada; un buen cuchillo para el malo de Cunchillos.

Hermes Prous Collado

 

EL VIEJO LIBRO

Fue un flechazo.

En Cunchillos, en el granero de mis abuelos, allí, encima del tonel, cubierto de polvo, sufriendo su abandono, cuando nos vimos, nuestros corazones saltaron, presentí que era el principio de un idilio, hemos cambiado íntimas confidencias.

Han pasado años, seguimos juntos, la relación, es sólida, ha jurado, que cuando siga su existencia en solitario, sus páginas callarán.

Jesús Andrés Clavería Clavería

 

EN RESPUESTA A PALAFOX

– Caballero, ante su pregunta, y como veo que es usted muy perspicaz, le responderé de manera sencilla: Solo sé que no sé nada, salvo una cosa; no nací ni crecí en Cunchillos, pero vivo y moriré, si el destino lo tiene a bien, en ese maravilloso lugar.

Mª Carmen García Magallón

 

ETERNO RETORNO

Una madrugada de 1610 una familia cierra la puerta de su casa de Cunchillos. El padre lleva la llave en sus manos.

El tiempo alcanza el siglo XXI. La llave de esos moriscos expulsados está en manos de otra familia que viaja a Europa en una barca que les aleja de la guerra.

No sabremos si conseguirán llegar, si esa llave volverá a entrar en su cerradura, a abrir la puerta, a recuperar la dignidad.

 Alberto Palacios Santos

Reseña del Jurado de “microCunchillos”

50 microrrelatos, cada uno con una temática diferente, ambientada en una o en otra época… y es que el jurado no lo tuvo nada fácil para elegir a los ganadores de este I concurso de microrrelatos “microCunchillos”. He aquí una breve reseña-comentario sobre este pequeño certamen literario:

“En todas las decisiones no solo subyace la duda, sino la inevitable y dolorosa renuncia. A la alegría de haber elegido le acompaña, así, la herida de lo que se deja atrás, y la ineludible sensación de tener que perder para poder avanzar. Pero vivir no es sino aprender a ser equilibristas entre las certezas y las incertidumbres, y tratar de construir malabares irresolubles con el ánimo de quien está decidido a resolver.

Si alguien ha participado en un jurado de cualquier clase alguna vez, sabe que todo dictamen conlleva esa suerte de duelo. Priorizar, desechar, jerarquizar, no poder quedarse con una decena (o una cincuentena) de microrrelatos sino apenas tres… supone un proceso que desde el principio viene acompañado no solo de múltiples interrogantes, sino de la misma (inquietante) impotencia que es no poder tomar todos los cruces. Pero quizá sea precisamente esa imposibilidad la que convierta lo impreciso de decidir en lo precioso de vivir.

Errar es, ya se sabe, de sabios (también de ignorantes, añadiría), así que solo resta decir gracias: por todas las palabras que hasta nosotros llegaron, pues cada una tenían el pulso (ineludible, inevitable, irresoluble…) de la vida y sus (in)certidumbres. Lo que es indudable es que supieron provocarnos la misma (dolorosa, hermosa, siempre discutible) incertidumbre de no saber cómo renunciar ni acertar. Lo hicimos, como vivir, lo mejor que supimos… Cómo nos saliera forma parte de otra historia (y esa la dejamos en sus manos)”.

Susana Gómez Redondo, Francisco José Francisco Carrera y Adrián Sánchez García