Relato Corto presentado a “Cunchillos en Breve” (49)

UN DÍA INOLVIDABLE

Los pequeños cunchilleros juegan a ser toreros, picadores o banderilleros. Imitan a sus adultos, para quienes la tauromaquia es un sentimiento.

Manuel ya sabe que “abanicar” es la manera de correr a los toros a dos manos, flameando ante ellos el capote. Abrochado, acarnerado, acometida, acular, afarolado, ahondar, arrimarse, verónicas, careo, encierro o chicuelina son algunas de las voces o términos que maneja a la perfección el aprendiz que juega a ser maestro.

Se hace el silencio entre los presentes, con los corredores evitando ser corneados, jugándose la vida en lo que sería nuestro San Fermín. El acecho de los curiosos nos lleva a la inmensidad, al susto, a la incertidumbre y finalmente al sosiego.

Ya en la plaza, cartel de lujo un año más para nuestro festival. Río de pasiones se dan cita en sus asientos, con pañuelos blancos preparados como brindis a una extraordinaria faena.

Lucha de gladiadores en nuestro circo romano, un cuerpo a cuerpo. En un lado el morlaco y en el otro un valiente que pretende llevar el deleite a las gradas. Firmeza, con los pies bien asentados en la arena, defendiendo la memoria y el buen nombre de quienes presumen orgullosos de practicar un arte: el toreo.

Aplauso del respetable, petición unánime para que el primero de los valientes allí citados reciba su recompensa. Sol que ilumina un brillante espectáculo, lugareños que sienten una tradición sin que nadie les coloque cadenas ni grilletes.

Los otros dos nombres anunciados cumplen a la perfección (como lo hizo el primero) con lo esperado. Se pone así fin a un año más de diversión, de fiesta en Cunchillos, de risas de distintas generaciones, con las clásicas cigarreras entre quienes asisten y su clásico humo que se adentra en los pulmones de los enemigos de la nicotina.

No puede faltar la frase del día: “Cerveza bien fresquita acompañada de unas buenas migas”.

Acto seguido, otro contraataca: “Ternasco sabroso que debe ser probado”.

Inmersos en un mundo paralelo, en un universo mágico u Olimpo para los humanos, disfruto viendo como mi pequeño Manuel disfruta.

– Cariño, ¿te has divertido?

– Papá, el día que hoy he pasado contigo será el más bonito de mi vida.

– Me alegra escuchar eso. Vayamos a casa que mamá nos ha preparado un postre con ingredientes que te encantan: frutas, moras y arándanos.

Rafael Bailón Ruiz

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