Relato Corto presentado a “Cunchillos en Breve” (22)

EXCUSAS PARA SER FELIZ.

Los arboles de las calles de Cunchillos soplaban sus copas elevando diarios deseos, y yo…entendiendo los atardeceres entre ramas con cielos, porque es bueno mirar arboles encendidos de primavera.

La noche que vi pasar el ave dulce de un sentimiento para arder entre gotas de un amanecer, perdí el chal negro, de viejas mañanas de flamenco, para suavizar mis días de solo ser mujer.

Andaba gritando el vuelo de ave que ruega sonrisa por ser tributo en plisadas cargadas pisadas sin lastimar. Hoy, como ayer y siempre ideas cual ramas en deseos de sostener la cuerda que gira para cortar rachas malas de la vida.

Pensé si fuera un pedacito de mar, que dirían las locas olas perfumadas de iodo para enrollar calmas en playas de vientos con árboles de deseos. Y mirando cual frisa de otoño en espera urgían los vientos que apretaban las blancas mansas piadosas manos de quien cubre dolores diarios y no reniega de hacerlo.

Huyendo de costos donde el perdedor de carcajadas da la vida, un pequeño lugar para despertar entre árboles que mecen mejores días, desperté.

En ese despertar acune todas las ramas nuevas de mi nido viejo y pedí que la vida les dé, el lugar que merecen, cual ave pequeña que no exige más que vientos para planear, y sol para alunar ciertos vuelos de primavera.

Alguien me escucho.

Sostuvo mi mente, mi alma y mi cuerpo entre perfumadas rosas de espera y entregue también yo mi apuesta a elegir con quien estar para despertar.

Aun siento su perfume entre luchas desiguales y entre cientos de deseos de derrotar a quien no hizo más que rogar que vuelquen el desamor entre regresos del pasado bueno.

Pedí a la calles de los árboles de Cunchillos miles de deseos para seguir entre un nido que viaja entre pajitas y barro nuevo.

Ando despierta entre ellos cual ave ligera que no pide permisos para vivir.

¿Sera que los árboles del viento en deseos ocultos sin tiempo andan por la tierra?

Y con amplia sonrisa cual ave sin tiempo en tiempos de regreso respondió que, si notas colores nuevos en el cielo, dirás que comienza una estancia nueva.

Allí, entre pasos de pequeños humores, le dije que sí.

Silvia Alejandra Garro

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