Relato Corto presentado a “Cunchillos en Breve” (18)

EMMA Y SU PLANTA

Emma poseía una fascinación por las plantas, sobre todo si eran traídas de países exóticos y muy lejanos, tenía una predilección por las raras que seguramente serían carnívoras y altamente venenosas.

-Esa de ahí, sí, esa misma- le indica al vendedor. -¿Qué planta es?- le pregunta Emma, sosteniéndola en sus manos, como si fuera un trofeo o un premio, observándola con sus enormes ojos fijos. Y sí, para ella lo era, su nueva posesión.

-Es una “Venus atrapamoscas”- le contesta el dueño de la tienda de plantas, -esta planta es magnífica, tiene una belleza única, ¿no es así?

Esa misma noche la coloca junto a las otras plantas del balcón, sus mascotas perciben algo inquietante, Nina y Simone, sus perros salchicha se acercan nerviosos a olfatearla y estornudan, huyen ladrando, algo no andaba bien. La alimentaba todos los días, tres veces por día, como le había indicado el vendedor con un vaso de agua y azúcar para atrapar a las moscas durante casi una semana. La rutina era siempre la misma, llegaba ansiosa a su hogar para ver cómo había crecido ese día. Y a medida que pasaban los días crecía y crecía. Emma se fue olvidando de comer, de ir al trabajo, de su familia y de todos.

Y así pasaron los días, a medida que crecía ya no era una planta, era algo monstruoso, un gigantismo de planta amorfa con pinches filosos y enormes. Pero Emma era otra persona y había cambiado ¿habría perdido la razón?, ¿o la planta con su veneno que emitía de a poco a través del aire la habría intoxicado de tal forma que la había enloquecido?

Un jueves por la tarde derrumbaron la puerta de su hogar; es que no se había reportado al trabajo, no contestaba los llamados ni los mensajes y los familiares no habían recibido noticias de ella hacía tres días.

Los policías que entraron al lugar jamás se habrían imaginado encontrarse con semejante escena. La planta, en su deformidad monstruosa y gigantismo, había ocupado todo el departamento, tuvieron que pedir refuerzos para poder ingresar y abriéndose el camino como en la selva con herramientas cortando esas hojas gordas y filosas. La planta se había devorado absolutamente todo.

El vendedor ecuatoriano aún está prófugo. Dicen que es posible que se haya ido a a vivir a Cunchillos.

Mariela Katrin Ferrón

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