Relato Corto presentado a “Cunchillos en Breve” (14)

áEL PSIQUIATRA

En Cunchillos solía disfrazar ciertas ideas un psiquiatra al borde de locas ideas.
Pero distante y algo meditabunda una manejadora de facturas ajenas en estilo de amante ardiente postulaba el siniestro entre ciertos escándalos en su mantenimiento de mentiras.

Solía su amante destartalar con su vulgar escandalo a todos los pobres encantadores que solo corrían su tela en cola de mentiras ya sabidas.

René siempre utilizaba los mismos medios. Vulgaridad, mentira, y toda la pompa circunstancial donde su vida de verdulera había cambiado olímpicamente con tal relación.

Cierta tarde en dominio dominante de mentiras siniestras, el psiquiatra enloqueció de besos arrimados a sabanas donde ardientes colores prendían de un bolsillo abultado con buen trabajo y con el terrible talento de solo ser amante de buenas sabanas sin amor.

Única oportunidad en su vida de cambiazo terrible para vivir con opulencia.

Pero sucedió lo que nadie podía explicar, ni lo que nadie se hubiera imaginado en ningún caso. Simplemente el mantenimiento de mentiras era como anillo en dedo de otra historia también de mediocridades. Y jamás podría saberse la verdad, por lo tanto decir no verdades vencidas o sin vencer, eran pasatiempos bobos con premios opulentos.

Sucedió esa tarde que las locas veraces verdades con sello indiscutible de cierta sospechosa también mala intencionalidad, combatieron entre los otros sellados de cuestiones también discutibles.

Tarde trabajosa para el psiquiatra.

Rene enloqueció de tanta verdura sin vender, con rabanitos bien frescos sin plátanos y con la fruta sin ensalada en clericó.

Dejo de soñar con el psiquiatra y comenzó a barrer las hojas de tan sanas verduras.

Simplemente no podía seguir con sus ganas de viajar al estrellato con el talentosísimo talento de solo besar y convidar ciertas artes combinadas con sueños sin realizar de joven.

Todo fue un sueño, le dijo el carnicero pidiéndole a Rene que despierte de su fabula con fuente repleta de agua vertida en jabonosa identidad de simular los locos aconteceres del psiquiatra que siempre compraba verduras frescas en su negocio repleto de ideas sin vender.

Esa tarde Rene fue internada, sin cita previa y sin aviso, en un pasmoso abandono de humanidad.

El psiquiatra disparo la verdadera identidad en sus ventas cotidianas de verduras en ensalada. No amaba a nadie.

Solía amar, pero se olvidó.

El carnicero, cual oveja pérdida que desea encontrar su corral, huyo sin ver nada.

Y Rene se fue al lugar sin regreso de almas que no pueden hablar.

Esa siniestra tarde no se pudo amar a quien pedía a gritos que resuelvan las miradas con mentiras desparramadas de su verdadera identidad en mantenimiento de más mentiras.

Y… yo…no lo permití.

Tome su mano sin fingir apreciando su historia de vida, y la deje en su lugar, camino a un hospital.

Silvia Alejandra Garro

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