Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (V)

MEMORIA

Se escucha, a lo lejos, el jaleo de la gente de Cunchillos, ¿qué pasará? Intento recordar en mi memoria los días de júbilo y alegría de mi infancia y mi niñez, pero siguen borrosos, aquél golpe dejó mis recuerdos perdidos.

Fátima Sánchez García

 

 

Me enamoré de él

y él

no es una sola mujer,

ni un solo hombre.

Me enamoré

de su belleza,

de sus formas,

de sus brazos;

esos brazos

en los que acoge a otros.

Me enamoré de sus entrañas,

duras como cemento.

y frías como metal.

Me enamoré

de sus historias,

que ni en 500 años

se podrían contar.

Y quizá sepa de quién hablo.

Y a quién pertenezco.

Porque al fin y al cabo,

yo soy de él,

y por eso lo amo.

MI BARRIO, CUNCHILLOS

Alejandro Puche Aranda (Blog de Alejandro Puche Aranda)

 

NO ES LO QUE PARECE

No se asunte, señora. Aunque bien sé que es mucho pedirle teniendo en cuenta que me he colado en su casa, llevo puesta una máscara, porto una vara y chorreo un liquidillo rojo. Pero, créame, soy el Cipotegato (el nombre tampoco ayuda) y me he tenido que refugiar aquí, en el barrio de Cunchillos, porque este año en las fiestas a los turiasonenses se les ha ido un poco la mano con los tomatazos.

Montecano

 

NUESTRA VIDA

A pesar de partir de distintos puntos y coger caminos diferentes, acabábamos sentados en el mismo vagón. El tiempo nos separó, pero el destino sigue empeñado. Puede que tú seas el norte y yo el sur, o que ambos hayamos perdido el norte. No sé que nos deparará el futuro, pero estoy segura de que siempre te quedará Cunchillos…

Rocío González Jiménez

PREMONICIÓN

Siempre el mismo sueño: desde los 490 metros de la Torre de Samanes se deja caer y raudo sobrevuela las nubes. Preocupado fue al psicólogo, quien le diría que los sueños son revelaciones de imágenes. Casi convencido regresó a su hogar y al dormirse vio sus alas más anchas y las nubes más próximas.

Con el arribo de la mañana, trémulo vio que su magnífico canto había despertado a toda la vecindad.

Mónica Ramos Pérez

 

REVIVIR

Cunchillos 1919.

Pandemia de gripe.

Despertó entre cuerpos cubiertos por sábanas blancas. Se levantó y mientras la luna llena iluminaba su camino y hacia resplandecer las cándidas lápidas, abrió la pesada puerta de hierro y gritó agónicamente:

– María.

– María.

– María…

Iba llegando ya a su casa. María, su mujer, cayó fulminada cubriendo el suelo de un oscuro velo de sangre.

Irus Curmix

 

“SEPTIEMBRE”

Quizás no fuera el lugar más bonito del mundo, pero aquella última tarde de verano, en el tronco del viejo olmo que había junto a la fuente, escribieron sus nombres.

Llegaba septiembre poniendo fin a las tardes de juegos, las risas, las noches infinitas. Ella volvía a la ciudad. Él se quedaba allí, en Cunchillos, soñando una vez más con el próximo verano, con la duda de saber si Ella regresaría.

Septiembre929

 

SIN CULPA

Aprovechar la oscura noche de Cunchillos. Candados cerrados y cadenas terminadas. Tick tack, un reloj cronometrado. Estoy cerca. Miro hacia la casa y la veo, contenta, al igual que la muerte al llevarse a alguien. Le hago un favor a esa frívola figura negra y, tal vez, más adelante me lo cobre. Mis pies caminan sigilosos, van hacia la casa, ya saben qué hacer. Ya sé que hacer.

Camila Beltrame

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