Microrrelatos presentados a “microCunchillos” (III)

EL DÍA DE SAN MIGUEL

Antes del alba del 29 de septiembre los cunchilleros se asoman a sus ventanas para observar los primeros rayos del sol reflejados en la espada de su patrono san Miguel Arcángel. Éste les sonríe y sale al mundo a pisotear demonios. Luego de ver su estela azul alejarse prenden las hornillas, alimentan a sus animales y salen a cultivar sus huertos: se saben protegidos y parte de un universo perfecto.

Joaquín Pereira

 

EL PASTOR DE CUNCHILLOS

El pastor de Cunchillos daba rienda suelta al rebaño. Las cabras y ovejas corrían sueltas, como locas, buscando su cobertizo. Pasaban veloces por las calles, los chavales jugábamos a cogerlas cerrándoles el paso. Siempre se libraban dando un gran salto.

José Luis Gómez Ledesma

 

EL PUEBLO

Un pequeño pueblo cualquiera, cualquier día de otoño.

A lo lejos el ruido de un tractor, algún perro ladrando, gatos por los tejados.

Los “abuelicos” al sol.

Los del barrio alto al abrigo de la tapia del cementerio, los del portillo en el banco, al abrigo del cierzo.

Al frente Moncayo.

Mismo sol, mismo paisaje, mismas historias que recordar.

Pongamos que hablo de Cunchillos.

Mª Pilar Torres Gil

 

EL ÚLTIMO SEÑOR DE CUNCHILLOS

Año 1471

Juan, señor del Castillo de Cunchillos, enfrente Elena, hija de Pedro Samanes. Él, lo tiene todo pero le falta ELLA.

Se despiden. Él pone en sus manos un anillo con zafiros rojos y azules.

El carruaje que la lleva, vuelca violentamente y un hilo de sangre tiñe las gemas. Se hacen añicos los sueños… la vida…

La tragedia invade la Torre de Samanes.

¿Qué oscuro halo ocultan sus paredes?

Stop

EL VERDUGO

El pueblo se encontraba exaltado, jubiloso, casi en éxtasis. El motivo de aquel estado de  ánimo era la ejecución del gobernante local, ladrón y corrupto como su predecesor

El verdugo, él sí, incorrupto en su trabajo, quemaba las yemas de sus dedos con un  hierro al rojo vivo, haciéndole chillar como la rata que era.

Solo restaba la estocada; un buen cuchillo para el malo de Cunchillos.

Hermes Prous Collado

 

EL VIEJO LIBRO

Fue un flechazo.

En Cunchillos, en el granero de mis abuelos, allí, encima del tonel, cubierto de polvo, sufriendo su abandono, cuando nos vimos, nuestros corazones saltaron, presentí que era el principio de un idilio, hemos cambiado íntimas confidencias.

Han pasado años, seguimos juntos, la relación, es sólida, ha jurado, que cuando siga su existencia en solitario, sus páginas callarán.

Jesús Andrés Clavería Clavería

 

EN RESPUESTA A PALAFOX

– Caballero, ante su pregunta, y como veo que es usted muy perspicaz, le responderé de manera sencilla: Solo sé que no sé nada, salvo una cosa; no nací ni crecí en Cunchillos, pero vivo y moriré, si el destino lo tiene a bien, en ese maravilloso lugar.

Mª Carmen García Magallón

 

ETERNO RETORNO

Una madrugada de 1610 una familia cierra la puerta de su casa de Cunchillos. El padre lleva la llave en sus manos.

El tiempo alcanza el siglo XXI. La llave de esos moriscos expulsados está en manos de otra familia que viaja a Europa en una barca que les aleja de la guerra.

No sabremos si conseguirán llegar, si esa llave volverá a entrar en su cerradura, a abrir la puerta, a recuperar la dignidad.

 Alberto Palacios Santos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s