Microrrelatos presentados a “MicroCunchillos” (I)

ÁGUEDA Y LAS FIESTAS DE CUNCHILLOS

Se acercaban las fiestas de Cunchillos. Águeda estaba nerviosa, pues iba a proclamar la primera lectura en la Eucaristía en la Iglesia de San Miguel.

Llegó el día señalado y Águeda proclamó el texto con voz alta y clara. Nadie se percató de su nerviosismo.

Después había una comida popular en el barrio. Águeda pronto se olvidó de su timidez y disfrutó con los vecinos de las viandas compartidas.

Marta María Cruz Orozco

 

“A MI ABUELO VICENTE”

Amanece en Cunchillos, el sonido del gallo pone en pie a los vecinos. El tío Colás prepara las caballerías, hoy es el esquile en Samanes, su hermano Vicente reúne a todos para ayudar en las tareas del campo. María prepara el rancho, los críos corretean por la plaza, olor a heno. La bota de vino va pasando, sudor en la frente, espaldas doradas, cansadas. Cae la tarde, anochece…

Consuelo Peña Latorre

 

AÑORANZA

Cunchillos querido, Cunchillos soñado,

Estas fiestas que no he estado

¡Cuánto te he añorado!

God

 

¡ARRIBA!

Una fresca ráfaga de aire me espabila, como cada hora, y empiezo a moverme con pereza. Pero enseguida me animo al sentir a mi hermana a mi lado, también despierta y moviéndose como una loca. Estamos armando un jaleo tremendo, pero hoy no estamos solas: los cunchilleros, a nuestros pies, vitorean el inicio de las fiestas de San Miguel, mientras nosotras repetimos con alegría: tolón-tolón-tolón…

Lebesgue

A SAN MIGUEL LE PIDO

Las fiestas de San Miguel, allá donde están, triunfan. Y no me refiero al anuncio de cerveza, aunque viendo las vaquillas con un bocadillo de panceta, me da más agudeza.

A San Miguel pido todos los años, por ser nuestro patrón, que siembre felicidad en Cunchillos, dándonos su bendición.

Quien no diga tres veces esta oración y siga la tradición, en las próximas fiestas, se quedará sin roscón.

María Jesús Cristobal Sánchez

 

BORDANDO SIGLOS

“He aprendido a bordar la vida con las agujas del reloj” —le dijo Cunchillos a Tarazona entre juegos y guerras en los campos, mientras en las noches el tiempo implacable y veloz borda las horas de los siglos, los cuales pasan sin darnos cuenta entre recuerdos de juegos y los que se fueron de los campos, entre nuestras raíces y en la idea de no volver a separarnos.

Alexandro Arana Ontiveros

 

CAMINO DEL INSTITUTO DE TARAZONA

Apenas podía subir la cuesta de la “Plana”. Azotaba el cierzo helador, me dolía la frente, las manos y los sabañones de los pies. La “rosada”, caída en la noche, lo cubría todo; los surcos de los campos labrados dibujaban hileras blancas. En la parrilla de mi bici llevo los libros, y el “fardel” con la tartera de aluminio, comida que mi madre me ha preparado. Era un niño, mi primer día de clase.

José Luis Gómez Ledesma

CAPÍTULO OLVIDADO

Después de dar con el rucio junto a la iglesia de San Miguel Arcángel en Cunchillos y tras maldecir a un tal Ginés de Pasamonte, emprendieron la marcha, sorprendidos de verse acompañados por las muchas familias moriscas del lugar que cabizbajas y en silencio portaban sus exiguas pertenencias.

Esto provocó tal pesar en el escudero que por un momento sintió envidia de la locura ausente de su señor.

Calamardo

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